Racismo, colonialismo y derechos humanos: una lucha que continúa

Cada vez son más los movimientos que cuestionan o directamente se oponen a determinados derechos y que, al mismo tiempo, comienzan a ser normalizados en distintos espacios. La violencia racial también forma parte de esta realidad y continúa creciendo, mientras distintos grupos buscan hacerle frente, reclamar reparaciones y exigir que quienes ocupan espacios de poder rindan cuentas por sus actos.
Liliane Umubyeyi y su lucha por la justicia racial
En una noticia publicada en Amnistía Internacional se cuenta la historia de Liliane Umubyeyi, quien ayudó a fundar African Futures Lab buscando reescribir el discurso en torno a las personas africanas y afrodescendientes.
Liliane contó que cuando era pequeña y vivía en Ruanda, el clima político era violento. Cuando tenía 10 años, tanto ella como su familia tuvieron que huir a Kenia y luego a Camerún por el genocidio ruandés de 1994 contra los tutsis.
Estudió derecho, se doctoró y trabajó para distintas organizaciones de derechos humanos, entre ellas, Naciones Unidas. Con esas experiencias se dio cuenta de la desconexión entre los derechos humanos y la justicia racial. Ella notó el impacto del colonialismo a la hora de resolver problemas. Las organizaciones para las que trabajaba tenían un pensamiento eurocéntrico cuando se trataba de diseñar el funcionamiento de los sistemas políticos y legales.
Al fundar Africans Futures Lab, se convirtió en activista. Su principal objetivo era cambiar la cultura de impunidad respecto a las injusticias raciales, así como el discurso en torno al desarrollo de sus sociedades.
La huellas del colonialismo en África y Europa
Desde la segunda mitad del siglo XIX, se los vio como gente a la que había que salvar y apoyar. También se culpaba a las personas inmigrantes africanas y afrodescendientes de los problemas socioeconómicos de los países del Norte Global, cuando fue esa misma población africana la que ayudó a crear la riqueza de las potencias coloniales y a su desarrollo mediante la explotación de recursos y su mano de obra.
Niños y niñas nacidos en África, hijos de madres africanas y padres europeos han sido separados a la fuerza de sus familias entre 1948 y 1961 durante el gobierno colonial belga en Ruanda, Burundi y la República Democrática del Congo. Liliana recuerda escuchar cómo un familiar suyo había sido arrancado de los brazos de su madre cuando era niño. Esa misma madre fue la que le envió cartas durante muchos años tratando de encontrarlo, pero no tenía ni los recursos ni el conocimiento del idioma para poder buscarlo efectivamente.
Los países coloniales fueron fundamentales para que se perpetraran las distintas vulneraciones a los derechos humanos. Bélgica fue fundamental para convertir las categorías socioeconomicas en categorías etnicas en Ruanda, y Francia facilitó las condiciones que condujeron al genocidio contra los tutsis en Ruanda. Bélgica pidió disculpas, pero Francia no ha abordado la cuestión de las reparaciones. Solo ha reconocido la responsabilidad moral. Es muy difícil que los espacios de derechos humanos tomen la decisión de tratar los delitos relacionados con el racismo y las vulneraciones perpetradas por el colonialismo y el neocolonialismo.
Reparaciones y rendición de cuentas frente a las injusticias raciales
Desde 2021, el African Futures Lab trabaja para que los Estados y los actores privados rindan cuentas por las injusticias raciales históricas y contemporáneas en Europa y África. Sus fundadoras manifiestan que rara vez ha sido considerada la necesidad de abordar las consecuencias del colonialismo y las manifestaciones actuales de un sistema global de dominación racial.
African Futures Lab aspira a construir un futuro donde la dignidad y los derechos de los africanos y las personas de ascendencia africana sean protegidos y respetados. Esta organización trabaja publicando informes de investigación basados en evidencia y documentos de políticas que expongan cómo se manifiestan las injusticias raciales históricas contemporáneas en África y Europa, lanzan campañas para concientizar sobre la injusticia racial, organizan y participan activamente en conferencias y empoderan a líderes emergentes y consolidados a través de programas de becas.
La historia de Liliane Umubyeyi permite ver que las consecuencias del colonialismo y del racismo no quedaron en el pasado. Todavía existen injusticias que necesitan ser reconocidas y reparadas, y también una deuda con quienes durante años fueron afectados por estos sistemas.
En este sentido, el trabajo de organizaciones como African Futures Lab resulta fundamental para visibilizar estas historias, reclamar reparaciones y buscar que quienes ocupan espacios de poder rindan cuentas por sus actos.


