Cómo acompañar a los jóvenes si sufren violencia digital

El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y Amnistía Internacional publicaron una guía para familias para que los padres puedan saber cómo acompañar a los jóvenes si sufren violencia digital. Para armarla, ayudaron activistas juveniles, organizaciones de la sociedad civil y especialistas.
Los riesgos en internet sí existen
Hoy en día, casi todos los niños, niñas y adolescentes entre 9 y 17 años tienen un celular con internet. Empiezan a usarlo a los 10 años y la mayoría tienen acceso a redes sociales. Se dice que lo virtual es real. Las agresiones en internet no se dan solamente a través de una pantalla, sino que afectan la salud mental, el bienestar físico, la autoestima y la seguridad de los jóvenes.
Las mujeres y niñas sufren acoso y son objetivo de violencia estética y contenidos misóginos que los algoritmos de las plataformas muestran cada vez más.
Escuchar en vez de castigar
La guía busca que haya un cambio en la forma en la que los padres reaccionan. Hay que dejar de lado el control para pasar al diálogo. Los padres suelen hacer muchas preguntas acusando. Preguntan qué hicieron, culpan a la víctima, achican el malestar o los castigan sacándoles el celular. Estos castigos no sirven porque los jóvenes se callan, tienen miedo y sienten mucha culpa. La estrategia “Mejor Sí” busca que los padres los escuchen realmente. Los adultos tienen que ser un apoyo para los jóvenes, dejando bien en claro que la responsabilidad es de quien agrede o difunde material sin consentimiento.
Existen distintas formas de violencia
Las formas de violencia digital que más afectan a los jóvenes son la difusión de imágenes íntimas, el sexting forzado o la coerción o manipulación para obligar a mandar contenido íntimo o recibir imágenes explícitas que no fueron pedidas. También están el doxing que es la filtración de datos privados para exponer o intimidar y la violencia en entornos de grooming que son los insultos sexistas y las amenazas. También existen los deepfakes y la suplantación de identidad que son la creación de material falso con inteligencia artificial que usa la cara o la voz de la persona afectada. Esto afecta más que nada a mujeres y adolescentes.
¿Qué se puede hacer en estos casos?
Hay protocolos para actuar y para intervenir cuando hay situaciones difíciles en las que el adolescente es agredido. Es muy importante guardar capturas de pantalla que tengan fecha, hora y el nombre del perfil para denunciar antes de bloquear. Hay que tratar la situación sin violencia ni enojos para poder conversar, tomar conciencia y saber cuáles son las normativas que están vigentes. Se tienen que buscar acciones concretas para frenar la circulación y cumplir con las pautas de los colegios en lugar de limitarse a castigos.
La prevención no es solo revisar cada mensaje, controlar las redes sociales o sacarle el celular a los jóvenes. También hay que hablar, generar confianza y hacerles saber que pueden acercarse a un adulto si algo les pasa, sin miedo a que los reten o los culpen.
La Educación Sexual Integral tiene mucho que aportar ahí, tanto en las escuelas como en las familias. Hablar de consentimiento, respeto, diversidad y cuidado del propio cuerpo también es una forma de prevenir la violencia digital. Y si una situación ya pasó, es importante saber que existen lugares donde pedir ayuda y hacer una denuncia, como las fiscalías especializadas y las unidades del Ministerio Público Fiscal.
Internet es parte del día a día de los jóvenes y hay que darles herramientas para moverse ahí con más seguridad. Porque cuando aparece una situación de violencia, lo último que necesitan es sentirse culpables o quedarse solos con lo que les pasó. Necesitan que alguien los escuche, les crea y los acompañe.


