Derechos Humanos

Sextorsión en internet: los riesgos para niños, niñas y adolescentes

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En unas noticias publicadas por UNICEF se trató el tema de la sextorsión y los riesgos que puede generar para niños, niñas y adolescentes. Una foto o un video compartido en confianza puede terminar siendo utilizado para amenazar o presionar a quien lo envió. Además, con las nuevas tecnologías, ya no hace falta que la persona haya compartido una imagen íntima para que alguien pueda utilizarla en su contra.


¿Cómo puede darse una sextorsión?

El sexteo, según Michael Seto, consiste en compartir contenido sexual como conversaciones o imágenes de desnudos o semidesnudos. Esto puede terminar en una sextorsión cuando quien recibe la imagen la utiliza para presionar o amenazar a la persona que la envió y conseguir que haga determinadas cosas.

A veces la sextorsión está relacionada con personas desconocidas, ya que los piratas informáticos y los estafadores recurren a esto con fines económicos. Pero no siempre ocurre con desconocidos: muchos casos se dan entre personas que ya se conocen.


Cuando la IA también entra en juego

En estos tiempos, con el uso de la IA cada vez más extendido, es posible “desnudar imágenes”, por lo que también se pueden hacer amenazas aunque la persona nunca haya compartido fotos desnuda. Estas herramientas también permiten crear imágenes y videos realistas.

La sextorsión afecta emocionalmente a los jóvenes y puede hacer que pierdan esa sensación de seguridad que tenían antes. La vergüenza, el enojo y el miedo pueden hacer que muchas veces prefieran no contarle a nadie lo que les está pasando. Incluso pueden llegar a creer que, para que todo termine, tienen que cumplir con las exigencias de la otra persona. Pero estas exigencias no siempre terminan ahí, sino que pueden ser cada vez mayores y llevar a situaciones de mucha desesperación. En algunos casos pueden llevar a los adolescentes a autolesionarse o quitarse la vida por vergüenza, humillación, miedo o desesperación.


Hablar sobre lo que pasa también ayuda

Cuando ocurre una situación de este tipo, es importante que los hijos e hijas puedan hablar con los adultos y contarles lo que les está pasando. También es necesario generar espacios en los que los jóvenes se sientan cómodos para contar lo que les pasa y expresar sus inquietudes. También es importante escucharlos sin juzgar, para que la vergüenza que sienten no aumente y sepan que pueden pedir ayuda.

Hablar sobre el uso de los celulares también implica hablar sobre los riesgos que pueden aparecer. Si bien los jóvenes pueden utilizar los dispositivos de manera inocente, hay personas que pueden aprovecharse de esa confianza para pedir imágenes y videos y luego extorsionarlos. También hay que hablar sobre qué cosas pertenecen a la vida privada y cuáles pueden quedar expuestas, y sobre los riesgos de enviar imágenes que quedan en internet y son muy difíciles de borrar una vez que se aprieta el botón de “enviar”.


El doctor Michael Seto explicó que en caso de que un progenitor note que su hijo o hija está siendo extorsionado/a, debe ofrecerle todo el apoyo posible y hacerle saber que puede contar lo que pasó para buscar una solución. En caso de que la extorsión venga de parte de un desconocido, se puede aconsejar bloquear a esa persona, y reforzar las medidas de seguridad. Si es alguien conocido, la situación puede ser más complicada, ya que bloquearlo no significa necesariamente que deje de tener contacto con el joven.

El Dr. Seto también destaca la importancia de que los adolescentes tengan la libertad de contar lo que les sucede para que los adultos puedan ayudarlos.

Es muy difícil destruir archivos digitales, porque se pueden hacer infinitas copias de ellos. Sin embargo, existe un servicio llamado Take It Down, que puede ayudar a eliminar imágenes o videos de internet. Es gratuito y anónimo, y no es necesario compartir la imagen en cuestión.

No importa tanto qué aplicación o plataforma se utilice, porque siempre pueden aparecer otras nuevas. Lo importante es construir una relación de confianza que permita a los jóvenes reconocer las intenciones de los usuarios de internet y saber a quién recurrir cuando algo los incomoda o los preocupa


La sextorsión puede generar miedo, vergüenza y desesperación, pero hablar sobre lo que está pasando puede ser el primer paso para pedir ayuda. Los adolescentes tienen que saber que pueden recurrir a sus familias y contar lo que les sucede sin miedo a ser juzgados o culpados.

Las aplicaciones y plataformas pueden cambiar, pero el diálogo y la confianza siguen siendo fundamentales. Escuchar a los jóvenes, acompañarlos y hablar con ellos sobre los riesgos de internet puede ayudar a prevenir estas situaciones. Sobre todo, puede permitirles entender que no tienen que enfrentar lo que les pasa solos.


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