Derechos Humanos

América Latina reduce el hambre pero enfrenta un fuerte aumento de la obesidad

El Panorama Regional de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición 2025 destaca progresos en la lucha contra el hambre pero llama a reforzar políticas integrales para enfrentar el sobrepeso, la desigualdad de género y el alto costo de los alimentos saludables. América Latina y el Caribe mostraron una reducción por cuarto período consecutivo en los […]

América Latina reduce el hambre pero enfrenta un fuerte aumento de la obesidad

El Panorama Regional de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición 2025 destaca progresos en la lucha contra el hambre pero llama a reforzar políticas integrales para enfrentar el sobrepeso, la desigualdad de género y el alto costo de los alimentos saludables.

América Latina y el Caribe mostraron una reducción por cuarto período consecutivo en los niveles de subalimentación. El Panorama Regional de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición 2025, publicó que en 2024 el 5,1% de la población de estos países padecía hambre crónica. Una reducción del 6,1% desde 2020. 

El documento destaca que 6,2 millones de personas dejaron de sufrir subalimentación en este período de cuatro años. Entre los países más avanzados en este sentido se destacan Brasil, Costa Rica, Uruguay y Guyana, quienes sostienen un número inferior a 2,5%. Al mismo tiempo, Chile y México están cerca de alcanzar esa cifra. 

Los números publicados en el texto del Panorama Regional muestran que América del Sur lideró la mejora, con un promedio sostenido de hambre del 3,8%, casi un punto porcentual menos que en 2022. Por otro lado, Mesoamérica se mantuvo en alrededor de un 5%, mientras que el Caribe registró un 17,5%, debido a la actual situación en Haití, donde el 54,2% de la población sufre subalimentación.

Si bien desde la ONU son optimistas con estos números, es cierto que observan con preocupación otros datos como el aumento de la obesidad en la región de América Latina y el Caribe. El informe señala que el 29,9% de la población vive con esta condición, casi duplicando el promedio mundial de 15,8%. En cuanto a los niños y niñas menores de 5 años, el sobrepeso alcanzó el 8,8% en 2024, muy por encima del objetivo mundial para 2030.

En esta línea, desde las Naciones Unidas destacaron la necesidad de sostener políticas integrales para abordar las desigualdades, mejorar el acceso a alimentos nutritivos y combatir el sobrepeso y la obesidad, sobre todo en la infancia. 

Sobre esto, la directora regional del Programa Mundial de Alimentos, Lena Savelli, afirmó que las organizaciones internacionales o los gobiernos no pueden hablar de progreso real mientras existan brechas que dejen atrás a millones de personas, particularmente a las mujeres.

Cabe destacar que la obesidad se consolidó como uno de los principales desafíos de salud pública a nivel global, y en la región presenta algunas de las tasas de crecimiento más aceleradas. Según indicaciones de la Organización Mundial de la Salud, el exceso de peso incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles como diabetes tipo 2, hipertensión, afecciones cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Además de impactar en la salud mental, la calidad de vida y la expectativa de vida de las personas, generando una carga creciente sobre los sistemas sanitarios.

El trabajo conjunto con la OPS

Junto a nueve países de América Latina y el Caribe, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) trabaja en un proyecto para reforzar las acciones contra la obesidad en la región.

Esta problemática se arrastra desde la 75ª Asamblea Mundial de la Salud en 2022, donde los países aprobaron el Plan de Aceleración para Detener la Obesidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a través del que se busca detener el creciente aumento de esta condición desde un enfoque integral, que combine estrategias regulatorias y multidimensionales. 

En América Latina y el Caribe, el proyecto de la OPS es liderado por Argentina, Barbados, Brasil, Chile, México, Panamá, Perú, Trinidad y Tobago y Uruguay, y se espera que estos procesos sirvan como modelo para una expansión del Plan a futuro en toda la región.

Entre las estrategias del Plan de Aceleración, la OPS y los países participantes incluyen la aplicación del etiquetado de advertencia al frente de los envases de alimentos, la regulación de la comercialización de productos alimenticios poco saludables, la promoción de la lactancia materna, la regulación de los alimentos que se venden en las escuelas y la adopción de políticas fiscales que incentiven dietas saludables.

La OPS entiende que el escenario es preocupante y esto se debe a que en la región los países deben responder al mismo tiempo con enfermedades infecciosas persistentes y a un incremento de patologías crónicas asociadas al sobrepeso. Esto implica costos sanitarios elevados, lo que deriva en consecuencias económicas y sociales de largo plazo vinculadas a la productividad y la calidad de vida.

Uno de los elementos importantes que tanto la ONU como la OPS destacan, es que el acceso a una alimentación saludable es clave y que en América Latina y el caribe resulta más caro que en cualquier parte del mundo. En 2024, el precio promedio diario alcanzó 5,16 dólares, tras un incremento anual de 3,8%. Aunque 15,4 millones de personas más lograron costearla en comparación con 2021, todavía 181,9 millones no pueden asumir ese gasto. Mientras esto no encuentre solución pronto, indican los organismos, no hay plan que pueda funcionar correctamente. 

Guillermo Whpei

Presidente de la Fundacion para la democracia

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