Derechos Humanos

Basurero textil en el desierto de Atacama y un pedido para que Chile ejecute el fallo judicial

Un fallo del Primer Tribunal Ambiental de Antofagasta ordenó un plan de reparación a 10 años. Sin embargo, la apelación del Consejo de Defensa del Estado mantiene el proceso abierto y rechaza la implementación. El Desierto de Atacama se transformó en el epicentro de una crisis ambiental vinculada al circuito internacional de la moda de […]

Basurero textil en el desierto de Atacama y un pedido para que Chile ejecute el fallo judicial

Un fallo del Primer Tribunal Ambiental de Antofagasta ordenó un plan de reparación a 10 años. Sin embargo, la apelación del Consejo de Defensa del Estado mantiene el proceso abierto y rechaza la implementación.

El Desierto de Atacama se transformó en el epicentro de una crisis ambiental vinculada al circuito internacional de la moda de descarte o “fast fashion”. Toneladas de ropa provenientes desde Europa, Estados Unidos y Asia terminan cada año siendo residuos en el norte de Chile, donde forman un cementerio textil a cielo abierto que se consolidó como el más grande de América Latina.

En este escenario, el gobierno de Chile fue cuestionado por no avanzar con el cumplimiento de una resolución del Primer Tribunal Ambiental de Antofagasta. En un fallo emitido en septiembre pasado, el tribunal responsabilizó al Estado por el daño ambiental generado por el basurero textil clandestino que está ubicado en terrenos fiscales de Alto Hospicio. Así lo sostuvo el empresario argentino Guillermo Whpei, quien a través de la Fundación para la Democracia Internacional impulsó durante varios años la visibilización del problema y hoy exige la ejecución efectiva de la sentencia.

Según lo expuesto en el proceso judicial, el tribunal determinó que el Estado chileno cometió una falta por omisión al no prevenir, controlar ni fiscalizar el descarte ilegal de residuos textiles en una zona altamente vulnerable. La sentencia ha sido considerada como inédita por su alcance, ya que por primera vez la Justicia de Chile atribuyó responsabilidad al país por un desastre ambiental derivado de la inacción estatal.

Esta resolución ordenó la elaboración de un plan integral de recomposición ambiental con perspectiva a 10 años. Entre las medidas incluidas figuran instancias de diagnóstico, retiro de desechos, restauración de suelos, recuperación del paisaje y control de trazabilidad de la mercadería que ingresa por los puertos del norte.

Whpei señaló que el fallo estableció un precedente importante, pero que su implementación todavía no se ha materializado. En su planteo público, sostiene que las montañas de indumentaria descartada continúan creciendo y que no se han puesto en marcha acciones de saneamiento en la escala prevista por la Justicia.

El presidente de la Fundación para la Democracia Internacional afirmó que la resolución de la Justicia chilena es clara y, a pesar de eso, todavía no se avanzó en el plan de reparación, no se tomó ni una sola medida al respecto y las acumulaciones de ropa se siguen acumulando en el desierto de Atacama.

El denunciante también advirtió que el problema excede lo local y está ligado a un circuito económico internacional. “Durante décadas el Estado de Chile miró para otro lado, beneficiándose económicamente con el ingreso de toneladas de ropa de todo el mundo en sus puertos y luego desechándolos en el desierto, lo que produce un daño que perjudica al planeta en el que vivimos todos”, expresó.

Desde el lado estatal, el Consejo de Defensa del Estado chileno presentó recursos ante instancias superiores para revisar la sentencia. El organismo argumentó que existirían vicios formales y errores de derecho, por lo que solicitó que se anule el fallo. Esa apelación mantiene el proceso abierto y condiciona los tiempos de ejecución de las medidas ordenadas.

Mientras la Corte Suprema chilena define si confirma o deja sin efecto la sentencia, el basurero textil continúa siendo un punto crítico. La controversia dejó al descubierto la necesidad de fortalecer mecanismos de control sobre el destino final de los sobrantes textiles, así como la urgencia de políticas públicas que aseguren trazabilidad, fiscalización y responsabilidad extendida de los actores involucrados en la cadena de comercialización.


El circuito de la moda del descarte y el impacto ambiental

Especialistas en sustentabilidad vienen señalando que el caso Atacama muestra una falla estructural en la regulación del descarte. En particular, alertan sobre el volumen de residuos que se genera cuando la ropa usada o excedente no logra reinsertarse en circuitos comerciales y termina convertida en desecho.

Desde Greenpeace alertan que el fast fashion genera un impacto sin precedentes, ya que se trata de producción a gran escala, mezclado con tendencias cortas y precios bajos, lo que agrava la cantidad de ropa que se descarta, que lejos de ser reciclada, termina en sistemas naturales donde dejan un rastro contaminante durante décadas. 

En esa línea, Whpei remarcó que el cumplimiento del fallo debería constituir una prioridad institucional, más allá de los cambios políticos. “Las autoridades de Chile de ahora y de los gobiernos que vienen, sean del color político que sean, deberían acatar la resolución judicial y tener entre sus prioridades el seguimiento del plan de reparación”, sostuvo.
“Atacama es un lugar único en el mundo, y esta situación nos hace recapacitar que no existe belleza si no hay compromiso”, concluyó.

Guillermo Whpei

Presidente de la Fundacion para la democracia

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