Derechos Humanos

Del desperdicio a la soberanía alimentaria, el reclamo campesino en la agenda global

Mientras millones de toneladas de alimentos se desperdician cada año, el campesinado enfrenta pobreza, desigualdad y exclusión. En este escenario, la soberanía alimentaria se posiciona como una respuesta frente a un modelo que profundiza la crisis ambiental y social. A fines de marzo en una jornada de la ONU sobre el medioambiente señalaron que […]

Del desperdicio a la soberanía alimentaria, el reclamo campesino en la agenda global

Mientras millones de toneladas de alimentos se desperdician cada año, el campesinado enfrenta pobreza, desigualdad y exclusión. En este escenario, la soberanía alimentaria se posiciona como una respuesta frente a un modelo que profundiza la crisis ambiental y social. 

A fines de marzo en una jornada de la ONU sobre el medioambiente señalaron que   la pérdida y el desperdicio de alimentos son responsables de hasta el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y de aproximadamente el 14% de las emisiones de metano. Se trata de uno de los gases más contaminantes.

Con estas cifras, el desperdicio de alimentos aparece como uno de los principales factores de la llamada “triple crisis planetaria”, que incluye el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación. Otro dato relevante es que cerca del 60% del desperdicio ocurre en los hogares y el resto se distribuye entre servicios de alimentación y comercios, lo que evidencia fallas en toda la cadena, desde la producción hasta el consumo. Esto exige una transformación profunda hacia sistemas alimentarios más eficientes y sostenibles.

Frente a esto, la ONU insiste en que la solución está al alcance mediante pequeños cambios en los hábitos de consumo que pueden tener un impacto significativo. Al mismo tiempo, se necesita una acción coordinada de gobiernos y empresas para rediseñar los sistemas alimentarios, mejorar la distribución y reducir pérdidas.

Desde las Naciones Unidas insistieron en que avanzar hacia un modelo de cero desechos no es solo una opción ambiental, sino una necesidad urgente. Reducir el desperdicio de alimentos es una de las acciones más efectivas y accesibles para construir un futuro más sostenible.

Pobreza rural y desigualdad en el acceso a los alimentos

Por otro lado, según estimaciones de la ONU, la pobreza sigue siendo un problema predominantemente rural, ya que el 80% de las personas que padecen hambre viven en zonas rurales, especialmente en los países en desarrollo. Mientras que el 50% son campesinos que explotan pequeñas parcelas con métodos tradicionales, así como temporeros del campo y otros trabajadores rurales.

Las personas que trabajan en zonas rurales son vulnerables a la discriminación, abusos y explotación laboral entre las que se encuentra el acceso irregular a la tierra y otras amenazas a sus medios de subsistencia, derivadas del cambio climático, la usurpación de sus tierras y las prácticas laborales abusivas.

En esa línea, las más afectadas por la pobreza, la violencia y el cambio climático son las mujeres y las niñas que viven en entornos rurales, que no sólo se enfrentan los dilemas antes mencionados sino también con la falta de desarrollo, el acceso a desarrollos científicos entre otros problemas.

Soberanía alimentaria, una respuesta desde los movimientos campesinos

Así como la ONU propone un futuro sostenible a través de la reducción de desechos, las comunidades campesinas organizadas a nivel mundial impulsan el concepto de soberanía alimentaria, una definición que proviene del movimiento social la Vía Campesina y fue formalizada en 1996 durante la Cumbre Mundial de la Alimentación organizada por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Para la Vía Campesina, la soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a alimentos saludables y culturalmente apropiados, producidos mediante métodos ecológicamente respetuosos y sostenibles, además de su derecho a definir sus sistemas alimentarios y agrícolas.

La importancia de este concepto, que también es apoyado por la FAO, radica en construir una red de alimentación justa y colaborativa. Es un enfoque de carácter  ecológico en su totalidad que fortalece la economía local de los pequeños productores y reduce la dependencia de importaciones, disminuye la brecha de desigualdad y busca precios justos.

17 de abril y la lucha por la tierra

El 17 de abril se conmemora el Día Internacional de las Luchas Campesinas en el que se recuerda la masacre de Eldorado de Carajás en 1996, donde fueron asesinados 19 trabajadores sin tierra por la policía militar en Pará, Brasil, mientras marchaban por la tierra y la justicia.

Según la Vía Campesina y otras organizaciones rurales, la fecha busca honrar la resistencia campesina, defender la producción de alimentos agroecológicos y luchar contra la criminalización de las luchas rurales, además de reivindicar el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas agrarias y alimentarias.

La ONU también apoya a las comunidades campesinas en sus luchas a través de la Declaración sobre los Derechos de los Campesinos y otros trabajadores de sectores rurales. En este documento se busca proteger legalmente a quienes dependen de la tierra y el mar, reconociendo su papel central en la biodiversidad y la seguridad alimentaria global. Además, se exige a los Estados garantizar el acceso equitativo a recursos naturales, semillas y justicia, además de prohibir los desalojos forzosos y la discriminación laboral. También enfatiza la necesidad de salvaguardar la salud física de los campesinos frente al uso de químicos peligrosos y los impactos del cambio climático.

Las Naciones Unidas expresan que, frente a los desafíos medioambientales de este siglo, es necesario impulsar la soberanía alimentaria y la agroecología como una alternativa sostenible para la vida rural. Además, insta a los Estados a proteger el derecho de las comunidades a definir sus propios sistemas agroalimentarios y a conservar, utilizar e intercambiar sus propias semillas y conocimientos tradicionales. La ONU promueve un enfoque que priorice el respeto a la naturaleza, el bienestar de las familias campesinas y la biodiversidad por encima de la especulación y la explotación industrial.

Guillermo Whpei

Presidente de la Fundacion para la democracia

← Volver a noticias