Derechos Humanos

Denuncian una política de asimilación forzada contra niños tibetanos en China

Un informe de Human Rights Watch denuncia que las políticas educativas impulsadas por Beijing desplazan el idioma tibetano y profundizan la integración forzada de las minorías étnicas en China. A mediados de 2021, el Ministerio de Educación de China emitió el “Plan de Armonización del Habla Infantil”, donde se exige por primera vez el uso […]

Un informe de Human Rights Watch denuncia que las políticas educativas impulsadas por Beijing desplazan el idioma tibetano y profundizan la integración forzada de las minorías étnicas en China.

A mediados de 2021, el Ministerio de Educación de China emitió el “Plan de Armonización del Habla Infantil”, donde se exige por primera vez el uso del idioma chino como medio de instrucción y cuidado en todos los centros de educación inicial del país, incluidas las zonas de minorías étnicas.

Un informe realizado por Human Rights Watch, basado en un análisis de leyes y documentos de políticas chinas, fuentes académicas y entrevistas con tibetanos y especialistas con conocimiento reciente y directo del territorio, examina las consecuencias de este cambio para niños y niñas, las familias y toda la comunidad de la Región Autónoma del Tíbet (TAR).

La organización destaca que el Plan de Armonización no fue una medida repentina, sino el paso casi final de un proceso que duró décadas, mediante el cual las autoridades chinas ampliaron progresivamente el uso del chino en la educación y redujeron el papel del tibetano como medio de instrucción en la educación inicial. 

Durante los últimos años, a través de políticas educativas, se fortaleció el chino como idioma principal y, al mismo tiempo, se relegó al tibetano a un papel más simbólico dentro de las instituciones educativas.

HRW advierte que el Plan de Armonización, si bien no prohíbe explícitamente las lenguas minoritarias en los centros preescolares, en la práctica pone fin a la autoridad legal otorgada por la Ley de Autonomía de Nacionalidad Regional de 1984 para que las minorías decidan sobre la enseñanza de lenguas en diferentes niveles de escolaridad.

El informe de HRW sostiene que el Plan de Armonización de 2021 también marca un punto de aceleración en la transición gradual de China desde el fomento de la diversidad étnica, impulsado hace cuatro décadas, hasta la exigencia de la “integración” de las nacionalidades minoritarias en la China actual.

En esa línea, el documento señala que actualmente en todo el país, incluidas las zonas tibetanas, se exige promover el amor al Partido Comunista Chino y a la patria. También se impulsa que todas las comunidades se identifiquen como parte de una sola nación y celebren “la excelente cultura tradicional china”.

A las instituciones educativas de nivel inicial no se les permite hacer referencia ni incluir elementos religiosos en su enseñanza, excluyendo al budismo tibetano, sus costumbres, festivales, conocimientos y expresiones culturales de los programas educativos, incluso en las zonas tibetanas.

La organización de derechos humanos plantea además que existe la posibilidad de que un niño o niña perteneciente a una minoría étnica en China nunca reciba enseñanza en su lengua materna durante toda su infancia o adolescencia, debido a la reducción del espacio “oficial” destinado a las diferentes etnias del país. El informe añade que, al exigir el uso del chino en las instituciones educativas, los niños y niñas son formados en otra lengua en una etapa clave en la que normalmente deberían desarrollar fluidez en su idioma materno y en su propia lengua originaria.

Las consecuencias culturales

El texto también señala que la pérdida del idioma va acompañada de consecuencias culturales más amplias, entre ellas el debilitamiento de la comunicación entre niños y personas mayores, la alteración de la dinámica familiar, la reducción de la transmisión de conocimientos religiosos y culturales y la creciente percepción de que el idioma y la identidad tibetanos son inferiores. Si bien el análisis está centrado en el Tíbet, la organización destaca que estas dinámicas no son exclusivas de las zonas tibetanas ni de esa región en particular.

El informe de HRW plantea preocupaciones en materia de derecho internacional y derechos humanos, ya que las políticas educativas implementadas después de 2021 están remodelando activamente las bases lingüísticas, culturales y sociales de las comunidades tibetanas, poniendo en riesgo la supervivencia de la lengua y la cultura tibetanas en una sola generación.

Sobre esto, Human Rights Watch llamó al Gobierno de la República Popular China a garantizar que la educación de los niños pertenecientes a minorías incluya el desarrollo del respeto por la identidad cultural, el idioma y los valores de cada comunidad, de conformidad con la Convención sobre los Derechos del Niño, y a poner fin a lo que denominan como una “política de asimilación forzosa de las minorías en China”.

Por su parte, la organización sostuvo que el gobierno de la Región Autónoma del Tíbet debe incluir en la educación de los niños tibetanos el desarrollo del respeto por la identidad cultural, el idioma y los valores de la comunidad, garantizando además que toda la infancia tibetana pueda aprender y utilizar el tibetano tanto en las instituciones de educación inicial como en otros niveles de escolarización.

Al mismo tiempo, HRW también instó a los gobiernos extranjeros a exigir al gobierno chino que respete los derechos de las minorías a recibir educación en su propio idioma, en línea con el derecho internacional y la propia constitución de China.

Guillermo Whpei

Presidente de la Fundacion para la democracia

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