El COI limita la participación en categoría femenina y expone tensiones en el deporte global
El organismo olímpico aplicará desde 2028 una prueba de sexo para definir la elegibilidad en la categoría femenina. La decisión excluye a mujeres trans y a la mayoría de atletas con variaciones en el desarrollo sexual. A fines de marzo, el Comité Olímpico Internacional (COI) anunció que la categoría femenina de los deportes se reservará […]


El organismo olímpico aplicará desde 2028 una prueba de sexo para definir la elegibilidad en la categoría femenina. La decisión excluye a mujeres trans y a la mayoría de atletas con variaciones en el desarrollo sexual.
A fines de marzo, el Comité Olímpico Internacional (COI) anunció que la categoría femenina de los deportes se reservará para mujeres biológicas a partir de 2028 en la edición de Los Ángeles.
Sobre esto, la presidenta del COI, Kirsty Coventry, declaró que la política «sigue las recomendaciones de expertos médicos» y añadió que en los Juegos Olímpicos incluso las diferencias más pequeñas pueden decidir una victoria”.
La presidenta del Comité afirmó que no sería justo permitir que varones biológicos compitan en la categoría femenina y que, en algunos deportes, tampoco resultaría seguro.
Además, Coventry explicó que la elegibilidad se definirá a través de una prueba de sexo «única en la vida», lo que impedirá competir a las mujeres trans y a las personas con Desarrollo Sexual Diferente (DSD) que hayan pasado por la pubertad masculina.
Críticas de la comunidad LGBTIQ+ a la nueva normativa del COI
Desde la Corporación Caribe Afirmativo, una organización que acompaña los casos de violencia y derechos humanos de la comunidad LGBTIQ+ a nivel internacional, manifestaron que la medida genera preocupaciones no solo para las mujeres trans sino para las mujeres cisgénero por fuera de los parámetros biomédicos rígidos, con desarrollo sexual u hormonal diverso. La decisión del Comité “amplía el alcance de la exclusión y pone en evidencia los riesgos de establecer definiciones únicas y restrictivas sobre quién puede ser reconocida como mujer en el ámbito deportivo”, sostienen en un artículo.
“Este anuncio se da en un contexto internacional marcado por el aumento de regulaciones restrictivas hacia la participación de personas trans en el deporte”, añaden desde Caribe Afirmativo. Otras organizaciones de derechos humanos, especialistas y atletas también cuestionaron la medida por considerarla discriminatoria y basada en criterios reduccionistas. Además, advierten que este tipo de políticas refuerzan estigmas y pueden profundizar las violencias contra personas trans.
Organizaciones LGBTIQ+ advierten que los derechos de las personas trans no son un debate y que cualquier regulación en el deporte debe abordarse desde un enfoque de derechos humanos, con base en evidencia científica no sesgada y garantizando la dignidad, la igualdad y la participación de todas las personas.
El esquema previo y las nuevas restricciones del COI
Antes de esta decisión, el Comité Olímpico dejaba las normas sobre elegibilidad por sexo en manos de las federaciones de cada deporte. El atletismo, la natación, el remo y el ciclismo ya habían impuesto vetos y en otras disciplinas se permitía que las mujeres trans compitieran si reducían sus niveles de testosterona.
Al mismo tiempo, el veto también afectará a casi todas las atletas con DSD. Se trata de una condición poco frecuente que provoca que las hormonas, los genes o los órganos reproductivos de una persona combinen características masculinas y femeninas. El caso más conocido sobre esto es el de Caster Semenya, doble campeona olímpica de 800 metros.

Sin embargo, la nueva política del COI incluyó como excepción al síndrome de insensibilidad completa a los andrógenos (CAIS), una condición poco común que impide que la persona atraviese la pubertad masculina.
Por su parte, Payoshni Mitra, directora ejecutiva de Humans of Sport, manifestó que “este tipo de lenguaje brutal no protege el deporte, sino que controla el cuerpo de las mujeres” porque alimenta la sospecha, invita al escrutinio público y pone en peligro a atletas ya de por sí vulnerables, agregó.
En esta línea, Eric Vilain, genetista de la Universidad de California en Irvine, quien asesoró al COI durante casi una década hasta 2017, cuestionó la base científica de este tipo de regulaciones y señaló que la evidencia disponible está lejos de ser concluyente.
Vilain advirtió que reducir la definición de sexo a un único criterio, como los cromosomas, simplifica en exceso un fenómeno biológico complejo que involucra múltiples variables. También advirtió que no existen pruebas claras de que las atletas con variaciones en el desarrollo sexual posean una ventaja desproporcionada en todos los casos, lo que abre interrogantes sobre el uso de estos argumentos para justificar decisiones regulatorias en el ámbito deportivo.
Durante la apertura de la 145ª sesión del Comité Olímpico Internacional (COI) en Milán, la presidenta de la institución, Kirsty Coventry, destacó que los Juegos Olímpicos tienen la responsabilidad de seguir sirviendo como un espacio inspirador y de unidad en un contexto global marcado por numerosas divisiones. Coventry reiteró que el deporte debe permanecer en un ámbito neutro para que todos los atletas, sin importar procedencia o contexto, compitan libremente. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos sostienen que estas definiciones conviven con una política que establece criterios restrictivos sobre quiénes pueden competir, lo que tensiona la idea de neutralidad que el propio organismo sostiene como principio.
Presidente de la Fundacion para la democracia


