Cultura de Paz

La crisis alimentaria global se expande bajo el impacto de las guerras

Organismos internacionales alertan sobre el aumento de la malnutrición y el riesgo de nuevas crisis alimentarias por la inestabilidad global. ElInforme Global sobre Crisis Alimentarias 2026 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sostiene que las guerras siguen siendo la principal causa de inseguridad alimentaria aguda y malnutrición […]

La crisis alimentaria global se expande bajo el impacto de las guerras

Organismos internacionales alertan sobre el aumento de la malnutrición y el riesgo de nuevas crisis alimentarias por la inestabilidad global.

ElInforme Global sobre Crisis Alimentarias 2026 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sostiene que las guerras siguen siendo la principal causa de inseguridad alimentaria aguda y malnutrición para millones de personas en todo el mundo.

Es el séptimo año consecutivo en el que las crisis alimentarias y la malnutrición se mantuvieron en los mismos niveles dramáticos desde hace tres años, y en 2025 estuvieron concentradas en un pequeño grupo de países. El documento advierte que el hambre se está utilizando cada vez más como un arma de guerra.

Según indica el informe, en 2025 los conflictos fueron el factor principal del hambre en 19 países y territorios, afectando a 147,4 millones de personas, más de la mitad de la población mundial con inseguridad alimentaria aguda.

Por su parte, la Red Mundial contra las Crisis Alimentarias, son diez países los países que albergan a dos tercios de las personas que sufren hambre aguda, entre los que están Afganistán, Bangladesh, República Democrática del Congo, Myanmar, Nigeria, Pakistán, Sudán del Sur, Sudán, Siria y Yemen. 

En los casos de Afganistán, Sudán del Sur, Sudán y Yemen, se registran las peores crisis, tanto en términos de proporción como de número total de personas afectadas. Además el informe proyecta que la gravedad de la situación persistirá. Para finales de 2026, se espera que miles de personas continúen en condiciones de catástrofe en estos países: 207.000 en Sudán, 41.000 en Yemen y 28.000 en Sudán del Sur. Al mismo tiempo, la falta de financiación humanitaria, que ha caído a niveles mínimos de la década, pone en riesgo las operaciones de salvamento en estas cuatro naciones. 

Los niños, principales víctimas de la malnutrición

El Sistema de Clasificación de la Seguridad Alimentaria (IPC) identificó hambrunas en 2025 en Gaza y en ciertas regiones de Sudán, algo inédito desde el inicio de estos informes. Esta situación muestra el agravamiento del hambre y la malnutrición, causadas principalmente por conflictos, restricciones al acceso humanitario y desplazamientos forzados.


En el caso de Sudán, el documento muestra que los niveles de malnutrición son excepcionales. En Un Baru, Darfur del Norte, el 53% de los niños están malnutridos, siendo los más pequeños de 6 a 29 meses los más afectados. En cuanto a la Franja de Gaza, el estudio indica que la población experimentó uno de los deterioros más rápidos en nutrición infantil jamás registrados. El número de niños con malnutrición aguda se duplicó, pasando de 60.000 a 132.000 en un año, terminando en situaciones de hambruna. 

Mientras tanto, la malnutrición aguda continúa siendo un problema crítico y cada vez más preocupante para las organizaciones internacionales. El informe señala que solo en 2025, 35,5 millones de niños padecían malnutrición aguda, de los cuales casi 10 millones sufrían malnutrición grave.


El documento muestra que casi la mitad de las crisis alimentarias estuvieron acompañadas de crisis nutricionales debido a una alimentación insuficiente, enfermedades y el colapso de los servicios esenciales. En Gaza, Myanmar, Sudán del Sur y Sudán, estos factores han provocado niveles extremos de malnutrición y un alto riesgo de mortalidad. 

Perspectivas críticas sobre el hambre global

Catherine Russell, directora del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) declaró que los números del informe no son por una escasez de alimentos, sino que es por una falta de voluntad política para garantizar que los niños tengan una alimentación básica. “En un mundo de abundancia, no hay razón para que un niño sufra o muera por malnutrición”, añadió.

Por otro lado, el informe advierte que la inseguridad alimentaria aguda seguirá siendo crítica en 2026, debido a los conflictos armados, la variabilidad climática y la incertidumbre económica global, especialmente por los riesgos en los mercados alimentarios.

A su vez, el documento alerta sobre los efectos inmediatos en la seguridad alimentaria en Oriente Medio, el Caribe y las islas del Pacífico, donde la dependencia de las importaciones de alimentos agrava la vulnerabilidad de las poblaciones ante el aumento de los costos de energía y logística.

Además, el papel de los países del Golfo como exportadores de energía y fertilizantes podría tener repercusiones en los mercados agroalimentarios globales si continúan las interrupciones en el transporte en el estrecho de Ormuz.

Impacto de la falta de financiación

Otro de los elementos señalados por el informe es que todo esto ocurre en un contexto de reducción de la financiación para las crisis alimentarias, uno de los niveles más bajos en la última década, limitando la capacidad de los gobiernos y las organizaciones humanitarias de intervenir de manera efectiva.

Por su parte, tanto la ONU como la UE llaman a fortalecer las inversiones en sistemas agroalimentarios resilientes, la adaptación al cambio climático y las oportunidades económicas rurales.

Las organizaciones coinciden en que la prevención del hambre requiere acceso humanitario seguro, respeto al derecho internacional y un compromiso político reforzado para combatir el hambre relacionada con los conflictos.

Guillermo Whpei

Presidente de la Fundacion para la democracia

← Volver a noticias