Derechos Humanos

La falta de financiamiento para la naturaleza agrava la crisis política y social

La falta de inversión en soluciones basadas en la naturaleza expone las limitaciones del sistema financiero global, con consecuencias visibles como los incendios que afectan a Chile. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) alerta, en su último informe, sobre un grave desequilibrio en la financiación mundial relacionado al cambio climático. […]

La falta de financiamiento para la naturaleza agrava la crisis política y social

La falta de inversión en soluciones basadas en la naturaleza expone las limitaciones del sistema financiero global, con consecuencias visibles como los incendios que afectan a Chile.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) alerta, en su último informe, sobre un grave desequilibrio en la financiación mundial relacionado al cambio climático. Según dicho reporte, por cada dólar que el mundo invierte en proteger la naturaleza, gasta 30 dólares en destruirla, a pesar de que la evidencia muestra que invertir en soluciones basadas en la naturaleza es clave para enfrentar la crisis climática, de biodiversidad y social.

El informe Estado de la financiación para la naturaleza 2026, muestra que los flujos financieros perjudiciales para los ecosistemas superan los siete billones de dólares anuales. La mayor parte proviene del sector privado, que se concentra en áreas como la energía, la industria y los materiales básicos. Otra parte significativa responde a subsidios públicos dañinos, es decir, los destinados a combustibles fósiles, agricultura intensiva y transporte.

El documento señala que las inversiones perjudiciales para la naturaleza superaron ampliamente a las dirigidas a su protección en 2023, con 7,34 billones de dólares en flujos que dañan ecosistemas frente a solo 220.000 millones de dólares destinados a soluciones basadas en la naturaleza y casi el 90% proviene de fondos públicos. 

En esta línea, Inger Andersen, Directora Ejecutiva del PNUMA, afirmó que a través de este dato económico queda en evidencia que la decisión está entre invertir en la destrucción de la naturaleza o impulsar su recuperación. Andersen insiste en la urgencia de reorientar los flujos financieros actuales hacia soluciones positivas para la naturaleza porque “no hay punto medio”.

PNUMA alerta que los recursos destinados para la naturaleza siguen muy por debajo de lo necesario, ya que la inversión anual en soluciones para el cuidado de la naturaleza no alcanza ni un tercio de lo requerido para cumplir los objetivos climáticos y de biodiversidad hacia 2030. Entre los desafíos, también está la participación del sector privado que sigue siendo muy limitada, a pesar de ser uno de los mayores responsables de los riesgos crecientes asociados a la degradación ambiental. 

El informe de PNUMA señala que estas inversiones deben multiplicarse por 2,5 antes de 2030 para cumplir los objetivos climáticos y de biodiversidad, lo que representaría solo el 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial. 

Desde el Programa de Naciones Unidas insisten en que redirigir el flujo del dinero es clave para avanzar hacia una economía más sostenible y alineada con la naturaleza. El mundo entero debería invertir más de 500.000 millones de dólares anuales en naturaleza hacia 2030. No obstante, hoy el flujo real es menos de la mitad.

Las Naciones Unidas advierten que esta brecha financiera no es un problema abstracto, sino que se traduce en impactos concretos sobre territorios y comunidades, como sucede con los incendios en Chile. La falta de inversión en prevención, adaptación y restauración ambiental incrementa la exposición a eventos extremos, especialmente en países con alta vulnerabilidad climática.

La emergencia chilena

Chile enfrenta una grave emergencia por los incendios forestales que se dan en esta temporada y que se han agravado durante los últimos 10 años por causa de la sequía que afecta a gran parte del país. En enero de 2026 la zona más perjudicada por el fuego es la del centro-sur de la nación sudamericana.

La oficina de las Naciones Unidas expresó su solidaridad con las comunidades afectadas por los incendios. En una publicación en redes sociales dijeron que acompañaban a quienes perdieron a seres queridos, hogares y medios de vida. Además, pusieron a disposición del Gobierno de Chile las capacidades de la ONU para apoyar la respuesta contra los incendios. 

Las regiones más afectadas son La Araucanía, Biobío, Maule, Ñuble y la Región Metropolitana. Según la Corporación Nacional Forestal, entre el 1 y el 21 de enero se han registrado casi 800 incendios, con más de 60.000 hectáreas consumidas por el fuego. Actualmente, 15 incendios a nivel nacional siguen activos, mientras otros 30 permanecen bajo control o en observación.

Mientras tanto, las autoridades nacionales informaron que desde el 17 de enero hubo 21 personas fallecidas, decenas de heridos y más de 7000 personas afectadas. A su vez, se contabilizaron más de 500 viviendas destruidas y miles de evacuados, especialmente en las regiones de Ñuble y Biobío.

Desde Naciones Unidas insisten que sin un cambio profundo en el sistema financiero global, no es posible cumplir ni los compromisos climáticos ni los de biodiversidad. La protección de la naturaleza no es un “costo”, sino una condición para la estabilidad económica y social. El caso de Chile hoy es una emergencia que se pudo haber evitado con las herramientas que se proponen desde el informe de PNUMA.

El documento del Programa de Naciones Unidas insiste en que es necesario revertir la tendencia de la destrucción de la naturaleza pero que requiere reformas profundas en las políticas públicas, la eliminación de subsidios perjudiciales y una mayor participación del sector privado en el financiamiento ambiental.

Guillermo Whpei

Presidente de la Fundacion para la democracia

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