Derechos Humanos

La lucha contra la hepatitis avanza, pero no alcanza para frenar la crisis

Aunque bajaron las infecciones y la mortalidad, millones de personas siguen sin diagnóstico ni tratamiento, según la OMS. La semana pasada, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe en el que señala que si bien se están logrando avances medibles en la lucha contra la hepatitis viral, la enfermedad continúa siendo un […]

La lucha contra la hepatitis avanza, pero no alcanza para frenar la crisis

Aunque bajaron las infecciones y la mortalidad, millones de personas siguen sin diagnóstico ni tratamiento, según la OMS.

La semana pasada, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe en el que señala que si bien se están logrando avances medibles en la lucha contra la hepatitis viral, la enfermedad continúa siendo un desafío importante para la salud mundial.

Según indicó el documento de la OMS, las nuevas infecciones por hepatitis B disminuyeron un 32%, mientras que las muertes relacionadas con la hepatitis C descendieron un 12%. A pesar de eso, la enfermedad sigue siendo un importante desafío de salud mundial que causa más de 1,3 millones de muertes anuales.

La OMS destacó los avances significativos en la lucha contra las hepatitis B y C, que representan el 95% de todas las muertes relacionadas con la hepatitis en el mundo, y que 2024 fueron las causantes de 1,34 millones de muertes. Mientras tanto, la transmisión continúa a un ritmo de 1,8 millones de nuevas infecciones al año, lo que representa más de 4.900 casos diarios.


Una infección viral con alto impacto sanitario

La hepatitis B es una infección viral que ataca el hígado y puede transmitirse a través del contacto con fluidos corporales infectados, como sangre, saliva, fluidos vaginales y semen, o de madre a hijo. Esta enfermedad puede ser aguda o crónica, y en este último caso, aumenta el riesgo de muerte por cirrosis y cáncer de hígado. 

En cuanto a la hepatitis C, se trata de una inflamación del hígado causada por un virus del mismo nombre. Se transmite por la exposición a sangre infectada a través de prácticas inseguras, como compartir agujas y jeringas o transfusiones de sangre no analizadas.


El informe Mundial sobre la hepatitis 2026 de la OMS documenta progresos desde 2015, en el caso de las nuevas infecciones por hepatitis B, muestra una disminución del 32% mientras que las muertes relacionadas con la hepatitis C cayeron un 12%. 

Si bien el documento señala que estos avances reflejan una acción internacional sostenida y coordinada hacia los objetivos de eliminación de la hepatitis viral adoptados en la Asamblea Mundial de la Salud de 2016, las tasas actuales resultan insuficientes para lograr las metas de eliminación para 2030.

Barreras para acceder al tratamiento

La OMS advierte que el acceso al tratamiento continúa siendo limitado, según los números del informe, en 2024 alrededor de 240 millones de personas vivían con hepatitis B crónica y menos del 5% recibía tratamiento. En el documento también se observa que sólo el 20% de las personas con hepatitis C han sido tratadas desde la disponibilidad de un tratamiento eficaz en 2015.

Según indica la organización, el acceso limitado a la prevención y la atención continúa impulsando la mortalidad. Aproximadamente 1,1 millones de personas murieron por hepatitis B y 240.000 por hepatitis C en 2024, principalmente debido a cirrosis y cáncer de hígado.

El 70% de las muertes por hepatitis B y enfermedades relacionadas se registró en Bangladesh, China, Etiopía, Ghana, India, Indonesia, Nigeria, Filipinas, Sudáfrica y Vietnam, en su mayoría de Asia y África. En cuanto a la hepatitis C, en 2024, el 58% de los fallecimientos se concentraron en China, India, Indonesia, Japón, Nigeria, Pakistán, Rusia, Sudáfrica, Estados Unidos y Vietnam.


Si bien destacaron los desafíos, la OMS remarcó que existen herramientas eficaces que están disponibles para combatir la enfermedad. Es el caso de la vacuna contra la hepatitis B, que es más del 95% eficaz tanto contra las infecciones agudas como crónicas. Además, el tratamiento antiviral a largo plazo puede ayudar a controlar la infección crónica y prevenir enfermedades hepáticas graves. 

Mientras tanto, los tratamientos de corta duración para la hepatitis C, de entre 8 y 12 semanas, pueden curar más del 95% de los casos. Por su parte, la doctora Tereza Kasaeva, directora del Departamento de VIH, Tuberculosis, Hepatitis e Infecciones de Transmisión Sexual de la OMS, señaló la necesidad de mejorar el acceso a la atención.

Kasaeva afirmó que “los datos muestran que el progreso es posible, pero también revelan dónde estamos fallando. Cada diagnóstico perdido y cada infección no tratada por hepatitis viral crónica representa una muerte evitable”. 

Además, Tereza Kasaneva sostuvo que los países deben avanzar rápido para integrar los servicios de hepatitis en la atención primaria para las personas infectadas y así llegar a las comunidades más afectadas. 

El informe de la OMS pide un mayor compromiso político y un aumento de la financiación para ampliar el acceso a la vacunación contra la hepatitis B en los recién nacidos y en medicamentos para prevenir la transmisión de madre a hijo.

La OMS insiste en la necesidad de mejorar la seguridad de las inyecciones tanto dentro como fuera de los entornos sanitarios, incluso mediante el fortalecimiento de los servicios de reducción de daños para las personas que consumen drogas inyectables.

Guillermo Whpei

Presidente de la Fundacion para la democracia

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