La violencia en las cárceles vuelve a poner en jaque los derechos humanos
Las denuncias sobre malos tratos, torturas y condiciones inhumanas de hacinamiento en los establecimientos de seguridad no cesan en diversas partes del mundo. Los organismos humanitarios vuelven a hacer un llamado de atención. La violencia ejercida en los establecimientos penitenciarios es uno de los grandes puntos de debate en la lucha por los derechos humanos […]


Las denuncias sobre malos tratos, torturas y condiciones inhumanas de hacinamiento en los establecimientos de seguridad no cesan en diversas partes del mundo. Los organismos humanitarios vuelven a hacer un llamado de atención.
La violencia ejercida en los establecimientos penitenciarios es uno de los grandes puntos de debate en la lucha por los derechos humanos en todo el mundo. Cada año, miles de personas privadas de su libertad son sometidas a malos tratos, condiciones paupérrimas de alojamiento, hambre, abusos de autoridad e incluso actos de tortura, frente a sistemas que se muestran indiferentes a estos hechos. Los organismos humanitarios vuelven a advertir sobre la necesidad de que los Estados asuman la responsabilidad y garanticen los derechos humanos en los espacios de encierro.
A lo largo del último año, han sido múltiples los ejemplos de violencia en prisiones alrededor del mundo, motorizadas por diversos contextos sociales y políticos. Regímenes autoritarios, sistemas penitenciarios corruptos, métodos de castigo a poblaciones vulnerables, son algunos de los ejemplos que han puesto a países como El Salvador, Estados Unidos o Venezuela en la mira internacional.
En lo reciente, los señalamientos fueron dirigidos a Hong Kong, territorio que ha sido escenario de tensión a nivel geopolítico por sus persecuciones a activistas disidentes. Según un informe de Amnistía Internacional, diversas investigaciones han dado con declaraciones de personas recluidas en centros de detención en condiciones inhumanas. Altas temperaturas, violencia física, aislamientos arbitrarios y prolongados, son algunos de los males que han señalado estas personas, privadas de su libertad entre el año 2016 y 2023.
Los testimonios que ahora salen a la luz se suman a un largo historial de denuncias sobre el Departamento de Servicios Penitenciarios de Hong Kong, en relación a hechos como las frecuentes palizas y abusos que son aplicados sobre los internos carcelarios en esa región.
Violencia carcelaria en Argentina
Lo revelado en el territorio asiático es apenas una muestra de una violencia sistemática que se manifiesta en múltiples sistemas penitenciarios del mundo. Las denuncias de ellos organismos de derechos humanos, mientras tanto, buscan respuesta en los aparatos judiciales del Estado y, en muchos casos, en la plana internacional. Fue el caso reciente de Argentina.
Es que el país gobernado por Javier Milei fue interpelado en octubre pasado por la Comisión contra la Tortura de la Organización de las Naciones Unidas, para dar respuesta sobre la situación de los derechos humanos. Entre los varios puntos que analizaban los informes presentados por más de veinte organizaciones humanitarias se destacaba las violaciones a los derechos en contextos de encierro y detención.
Además de la violencia represiva en las calles, la evaluación de las Naciones Unidas condenó factores como el hacinamiento en las cárceles argentinas, en especial en espacios que no cumplen con los estándares internacionales adecuadas para detenciones de larga duración. En un comunicado de respuesta, el gobierno argentino rechazó estos señalamientos y hasta acusó a la ONU de implementar “criterios selectivos”.
Cárceles para reprimir al activismo
En el caso de El Salvador, han sido constantes las denuncias sobre la situación de los derechos humanos, y cómo las cárceles se han convertido en espacios de castigo para activistas de causas humanitarias. Además de criminalizar a las militancias políticas disidentes, el Estado expone a los activistas a un sistema penitenciario viciado de irregularidades tales como detenciones discrecionales sin pruebas, violando las garantías institucionales y con plazos de encierro arbitrarios.
Asimismo, Amnistía Internacional ha denunciado que, una vez en prisión, estas personas son sometidas a situaciones de incomunicación extendida, falta de acceso a atención médica y celdas hacinadas. Casos como los de los activistas Ruth López o Fidel Zavala se han convertido en ejemplos de estos atropellos.
EEUU y los migrantes detenidos
En los Estados Unidos, son conocidos los señalamientos que recaen sobre el sistema penitenciario, en especial sobre las poblaciones migrantes. En efecto, la organización Human Rights Watch este año lanzó un informe sobre la situación en los centros de detención para personas migrantes y las condiciones en las que allí permanecen cautivas. La organización humanitaria ha señalado que las múltiples violaciones de derechos no son aisladas, sino que responden a un orden sistemático de abuso de autoridad contra este sector vulnerable.
Desde Human Rights Watch han puesto el ejemplo de centros de detención en el área de Florida, uno de los enclaves fuertes de migración en el país. Allí, dan cuenta de cómo las políticas de Donald Trump han incrementado las detenciones de migrantes como parte de su programa de seguridad, propiciando una paulatina saturación del sistema penitenciario. En algunos casos, en el área de Florida se han detectado instalaciones que han superado hasta el triple de su capacidad de alojamiento.
A esto deben sumarse denuncias sobre detenciones sin atención médica, bajo encadenamientos arbitrarios y prácticas extorsivas para que los reclusos no reclamen atenciones. En su informe, Human Rights Watch dio testimonio de internos obligados a comer con esposas puestas en las espaldas, solo ingiriendo con la boca sobre el plato.
Presidente de la Fundacion para la democracia


