Salud mental y condiciones laborales en el centro del debate global
La Organización Internacional del Trabajo advierte que las jornadas extensas, el acoso y la organización generan riesgos crecientes para millones de trabajadores. El pasado 28 de abril, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) celebró el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo. A través de esta jornada anual, la OIT busca […]


La Organización Internacional del Trabajo advierte que las jornadas extensas, el acoso y la organización generan riesgos crecientes para millones de trabajadores.
El pasado 28 de abril, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) celebró el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo. A través de esta jornada anual, la OIT busca promover la prevención de los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales en el mundo. Se trata de una campaña global que puede ayudar a reducir las muertes y lesiones relacionadas con el trabajo.
En esta oportunidad, la OIT destaca la importancia del entorno psicosocial en el trabajo y la manera en la que este está diseñado, organizado y gestionado diariamente. Los factores psicosociales, entre los que se destacan la carga y el tiempo de trabajo, la claridad de roles, la autonomía, el apoyo y los procesos justos y transparentes, influyen en la forma en la que se experimenta el trabajo y repercuten en la seguridad, la salud y el desempeño de los trabajadores y las trabajadoras.
La OIT destaca que cuando los factores psicosociales afectan de manera negativa a los trabajadores, se convierten en riesgos que, así como los físicos o biológicos, deben abordarse y gestionarse para garantizar espacios laborales seguros y saludables.
En 2026, la OIT publica un informe mundial con un enfoque centrado en la prevención, que, a su vez, analiza los factores psicosociales en cuanto a los puestos de trabajo, la forma en la que se gestiona y se organiza el trabajo, y las políticas, prácticas y procedimientos que lo rigen.
El entorno psicosocial en el trabajo
El informe de la OIT revela cifras alarmantes sobre la mortalidad vinculada a enfermedades cardiovasculares, trastornos mentales derivados de jornadas laborales extensas, violencia y acoso. El texto también destaca la necesidad de integrar la salud mental en los marcos normativos nacionales y fomentar el diálogo social para implementar medidas preventivas eficaces y sostenidas en el tiempo.
Por otra parte, el documento propone una perspectiva de múltiples niveles para comprender el entorno psicosocial, centrándose en características que pueden ser gestionadas para minimizar riesgos y fomentar el bienestar en el trabajo. Según esta perspectiva, se deben integrar elementos relacionados con el diseño de los puestos, la forma en que se organiza y se gestiona el trabajo, y las políticas institucionales que rigen el empleo, considerando cómo estos factores influyen no sólo en la salud de los trabajadores sino en el desempeño de la organización.
Entre los elementos centrales que presenta el informe de la OIT, se destaca el del puesto de trabajo, que se enfoca en las características de las tareas y responsabilidades laborales. En este entorno influyen directamente las exigencias laborales y su adecuación a las competencias del trabajador, así como el acceso a los recursos necesarios para realizar la actividad y aspectos del diseño de las tareas, como su variedad y significado, y la oportunidad de usar las propias habilidades.
Por otro lado, el documento remarca la gestión y organización del trabajo, que comprende cómo se estructura y se vive diariamente la actividad laboral. Lo importante en este ítem incluye son los factores como la claridad de las funciones, el grado de autonomía y el control sobre la carga y el ritmo del trabajo, sumados a la calidad de la supervisión, el apoyo social disponible y la naturaleza de las interacciones entre los compañeros en el lugar de trabajo.
Por último, el documento menciona el tercer nivel, que es el que involucra las políticas, prácticas y procedimientos que definen el marco de los sistemas organizativos e institucionales. Esto incluye aspectos críticos como la organización del tiempo de trabajo, los sistemas de recompensa y desempeño, el control en materia de seguridad y la salud en el trabajo, sumado también a las medidas orientadas a prevenir la violencia y el acoso y los mecanismos que permiten la consulta y participación activa de los trabajadores y trabajadoras.
En esta línea, la OIT sostiene que la interacción de estos tres niveles en contextos específicos es lo que determina si el entorno de trabajo promueve la salud o si genera peligros psicosociales con resultados adversos. A su vez, recomienda que las medidas de prevención se aborden de manera colectiva, porque con frecuencia una sola acción puede impactar positivamente en múltiples factores de riesgo que interactúan entre sí.
Para la OIT, el camino a seguir requiere de una acción coordinada entre la investigación, los marcos normativos y el entorno laboral directo. Al mismo tiempo, la organización concluye que si bien no todos los peligros pueden eliminarse completamente, es posible reducir de manera significativa los riesgos mediante la mejora del diseño y la gestión del trabajo, el compromiso firme del liderazgo y la participación activa de los trabajadores, garantizando así entornos laborales que favorezcan la salud y el desempeño organizacional de manera integral y sostenida.
Presidente de la Fundacion para la democracia


