Esclavitud moderna

Un negocio multimillonario sostenido por trata y abusos en el sudeste asiático

La red criminal mueve miles de millones de dólares al año y opera con estructuras organizadas que incluyen lavado de dinero y uso de criptomonedas. Un nuevo informe de derechos humanos realizado por las Naciones Unidas mostró una industria de estafas en internet con un valor de miles millones de dólares al año que es […]

Un negocio multimillonario sostenido por trata y abusos en el sudeste asiático

La red criminal mueve miles de millones de dólares al año y opera con estructuras organizadas que incluyen lavado de dinero y uso de criptomonedas.

Un nuevo informe de derechos humanos realizado por las Naciones Unidas mostró una industria de estafas en internet con un valor de miles millones de dólares al año que es sostenida por víctimas de trata que son torturadas, abusadas y obligadas a realizar trabajos forzados dentro de predios altamente vigilados en el sudeste asiático.

El documento de la ONU afirma que la “industria de las estafas” creció de manera descomunal. En ella, miles de personas son obligadas a trabajar como estafadores en condiciones inhumanas en espacios dirigidos por criminales, quienes castigan a los que no cumplen con los “objetivos” pautados.

Estos abusos afectan a miles de personas de al menos 66 países, indican desde la ONU. Desde muchos países, llegan personas con promesas de trabajos legítimos sólo para luego encontrarse atrapadas en una red de fraudes en línea, obligados a realizar esas estafas.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) manifestó que el trato que sufren las personas en el contexto de esta “industria de las estafas” es preocupante. 


Según una publicación del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), la industria de la ciberestafa en el sudeste asiático se fortaleció luego de la pandemia de COVID-19, esto ha provocado indignación en la población por las pérdidas económicas y la desaparición de ciudadanos y ciudadanas que terminan siendo víctimas de trata por parte de estas redes de estafadores. Si bien las autoridades de los países han tomado medidas, muchos siguen tratando esta crisis como un problema policial y no como un asunto multicausal que afecta a toda la región. 


Los negocios detrás de la estafa

Las estimaciones del informe de la ONU, sostienen que al menos 300.000 personas trabajan en operaciones de ciberestafas en todo el sudeste asiático. La mayoría de ellas se concentran en la región del Mekong, que abarca China, Tailandia, Myanmar, Camboya, Laos y Vietnam, donde se encuentra el 74 % de los predios que se dedican a estas estafas.  

Otras fuentes indican que los ingresos anuales de estas “empresas” rondan los 64.000 millones de dólares y que sólo en la región de Mekong, la industria de la ciberestafa podría superar los 43.800 millones de dólares al año.

El documento publicado por Naciones Unidas da cuenta de que estas estafas cuentan con “buenos recursos” para subsistir y que están muy bien ubicadas ya que se pueden encontrar tanto en zonas económicas especiales como fronterizas y también grandes ciudades.

El negocio está organizado en diferentes unidades que eligen los objetivos, arman guiones y establecen transferencias financieras. El dinero se blanquea a través de cuentas bancarias de terceros que se convierten en criptomonedas y se envían a través de diversas aplicaciones o canales digitales para que el flujo vuelva a entrar por los bancos formales. Es una operación que demuestra un alto nivel de organización. 

Torturas y castigos disciplinadores

Para poder existir, las redes de estafas tienen personas privadas de su libertad, que son sometidas a abusos de todo tipo. Según el documento de la ONU, los castigos por no cumplir con el “trabajo” son crueles y disciplinadores.

Un sobreviviente de Sri Lanka relató haber sido sumergido en agua durante horas por no cumplir con los objetivos mensuales. Por otro lado, otras personas contaron que las encerraron en celdas totalmente oscuras durante días. A su vez, la violencia contra las mujeres aumentó en los últimos dos años. Las víctimas describieron violaciones, obligación de ejercer la prostitución y abortos forzados. 


Expertos señalan que esta industria ha crecido de manera descomunal y que actualmente vale miles de millones de dólares. La ciberestafa es tan dominante, que es posible hablar de un “Estado”, tal como en algunos países se usa el término de “narcoestado”, donde una industria ilícita ha calado tan profundamente en la sociedad que deja de ser problema de los gobiernos para ser un asunto regional que reconfigura la economía, corrompe procesos democráticos y genera una red estatal de actividades ilegales.

Desde las Naciones Unidas remarcan que esto se debe abordar de conjunto con todos los actores que son atravesados de una manera u otra por esta red ilegal de estafas. Esto debe incluir esfuerzos por parte de los Estados para combatir la corrupción y generar acceso igualitario a oportunidades económicas formales y no se vean obligados a ejercer actividades ilícitas. A su vez, señalan que si estos esfuerzos se combinan con una acción policial más rigurosa en Camboya, China y Tailandia, los estafadores seguirán disfrutando de un refugio en Myanmar mientras el país siga devastado por la violencia y la inestabilidad política. 

Guillermo Whpei

Presidente de la Fundacion para la democracia

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