Una investigación internacional advierte que hay indicios de genocidio contra comunidades en Sudán
Una misión internacional independiente respaldada por la Organización de las Naciones Unidas documentó asesinatos étnicos, violencia sexual y desapariciones forzadas atribuidas a las Fuerzas de Apoyo Rápido, y advirtió sobre un riesgo continuo de nuevas atrocidades. Una misión de derechos humanos expuso el modus operandi con el que las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) llevaron […]


Una misión internacional independiente respaldada por la Organización de las Naciones Unidas documentó asesinatos étnicos, violencia sexual y desapariciones forzadas atribuidas a las Fuerzas de Apoyo Rápido, y advirtió sobre un riesgo continuo de nuevas atrocidades.
Una misión de derechos humanos expuso el modus operandi con el que las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) llevaron a cabo asesinatos por motivos étnicos, violencia sexual generalizada y desapariciones forzadas durante su toma de El Fasher en la región sudanesa de Darfur el año pasado. Según la ONU, estas acciones muestran “signos de genocidio” contra las comunidades zaghawa y fur, y sostienen que estas atrocidades podrían continuar.
El informe señala que se cometieron al menos tres actos vinculados al genocidio, entre los que se encuentran “asesinar a miembros de un grupo étnico protegido; causar graves daños físicos y mentales; e infligir deliberadamente condiciones de vida calculadas para provocar la destrucción física total o parcial del grupo”.
Por su parte, el presidente de la Misión Mohamed Chande Othman, advierte que tal volumen, coordinación y respaldo público de la RSF demuestran que los actos cometidos en El Fasher no fueron excesos aleatorios de la guerra, sino parte de una operación planificada y organizada que puede calificarse de genocidio.
La Misión de la ONU sostiene que es posible ver un patrón sistemático de asesinatos por motivos étnicos, violencia sexual y declaraciones públicas en las que se pedía exclusivamente la eliminación de comunidades no árabes por parte de la RSF, ya que actuaron con la intención de destruir total o parcialmente comunidades zaghawa y fur en El Fasher.
Los zaghawa y los fur están dentro de las comunidades étnicas no árabes más grandes de la región occidental de Darfur, en Sudán. Estos dos grupos han sufrido históricamente discriminación y muchas familias de El Fasher y sus alrededores ya habían sido desplazadas en múltiples ocasiones antes del conflicto actual.
Ante la ausencia de una prevención eficaz y una rendición de cuentas, Othman
sostuvo que la Misión advirtió la posibilidad de nuevos actos genocidas y agregó que cuando hay pruebas de que se ha cometido un genocidio, la comunidad internacional debería prevenir, proteger y garantizar que se haga justicia para las poblaciones afectadas.
Ataques contra civiles y desplazados de ZamZam
En diciembre de 2025 se dieron a conocer nuevos y preocupantes detalles de los actos de violencia sexual y ejecuciones en la región de Darfur del Norte, en Sudán, atribuidos a combatientes de las RSF durante sus ataques en octubre del año pasado.
El informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) detalla que muchos civiles sufrieron torturas y secuestros durante una ofensiva de la RSF en el cercano campamento de desplazados de Zamzam en abril de 2025.
Sudán atraviesa una guerra interna desde el 15 de abril de 2023, cuando estallaron enfrentamientos abiertos entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés), un grupo paramilitar surgido de las milicias janjaweed que operaron en Darfur en la década de 2000.
Según informes del Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, la guerra en Sudán ha provocado miles de muertos y una de las crisis de desplazamiento más graves del mundo, con millones de personas desplazadas internas y refugiadas en países vecinos como Chad y Sudán del Sur.
Las conclusiones del informe ACNUDH están basadas en la supervisión de los derechos humanos por parte de la ONU. Además, se realizaron entrevistas a 155 víctimas y testigos, entre ellos mujeres y niños, que huyeron del campamento de Zamzam durante y después de la ofensiva del grupo de las RSF.
Por su parte, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk sostuvo que el asesinato de civiles o personas no combatientes puede constituir un crimen de guerra y que el mundo no debe quedarse de brazos cruzados ante tanta crueldad.
A su vez, Türk pidió una investigación imparcial, exhaustiva y eficaz del ataque al campamento de Zamzam en Sudán en la que todos los responsables de violaciones graves del derecho internacional sean castigados en un juicio justo.
La situación humanitaria en Sudán ha sido calificada por agencias como el Programa Mundial de Alimentos y UNICEF como catastrófica, con amplias zonas del país en riesgo de hambruna. La combinación de combates urbanos en Jartum, violencia étnica en Darfur y el colapso de servicios básicos ha generado un escenario de emergencia compleja.
Desde Naciones Unidas se insiste en la necesidad de un alto el fuego sostenido, acceso humanitario sin restricciones y un proceso político inclusivo que permita retomar una transición civil, en un contexto donde el conflicto amenaza con desestabilizar aún más al Cuerno de África y al Sahel.
Presidente de la Fundacion para la democracia


